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The Lobby

D/Argentinien 2020, 76 min

Eine sardonische Zuspitzung von Themen, die um Tod, Bewusstsein und menschliche Beziehungen kreisen. Die Fortsetzung von DIE LETZTE STADT – morbid, konfrontativ und urkomisch.

Synopsis

„There is no Here here.“ Eine Figur mit dem schlichten Namen „Old White Male“ (John Erdman) behaust die Lobbys verschiedener Apartmenthäuser in Buenos Aires und äußert sich mit gemäßigtem Ekel über den Tod, das Bewusstsein und den Zustand der heutigen menschlichen Beziehungen. Die meist unaufgeforderten Äußerungen des Mannes bilden einen schonungslosen, zusammengenähten modernen Monolog, der zwischen absurd und abschreckend, vernünftig und grotesk wechselt. Im Oktober 2019 in Buenos Aires gedreht, ist Heinz Emigholz’ Film Fortsetzung – und sardonische Destillation – bestimmter Themen, die von dem Regisseur zuletzt in DIE LETZTE STADT untersucht worden waren – morbid, konfrontativ und urkomisch.

Pressestimmen

Uno puede imaginarse una galaxia en la que todas las películas sean como The Lobby, todas explosivas, de una inteligencia inédita, con una singularidad rabiosa que bloquea cualquier posible reiteración o apropiación estratégica. La última película de Heinz Emigholz está filmada en distintos lobbys de Buenos Aires y tiene a un único intérprete que habla todo el tiempo a cámara o hacia fuera del plano, pero siempre se dirige al público. La naturaleza del vínculo es ambigua: no sabemos bien en qué clase de lugar estamos, quién es el tipo ni por qué nos habla de la vida y la muerte y, cada tanto, nos agrede, nos pone a prueba o, a veces, trata de transmitir alguna especie de saber. La película discurre en ese estado de incertidumbre: la intensidad de las escenas, la exasperación que produce cada nueva intervención del tipo son los signos de un cine sin precedentes, que nunca vimos ni, seguramente, volvamos a ver. 

Emigholz es un director arquitectónico que entiende el espacio como pocos otros cineastas (salvo tal vez por Fritz Lang). Donde cualquier director ve un escenario, es decir, un soporte o una ilustración de lo que sucede en el relato, Emigholz encuentra un mundo autosuficiente que reclama un movimiento inverso: la película debe adecuarse ella misma a las condiciones del sitio, el cine obedezca las solicitaciones del entorno. Esto se entiende enseguida en los primeros minutos de The Lobby: las cosas que dice el tipo sobre la vida, la muerte y sobre los saberes secretos que rodean el tránsito entre uno y otro, de ida y de vuelta, reverbera en las paredes del hall del edificio y llena el lugar de un clima inquietante. Pero lo contrario también es cierto: es la configuración misma del sitio lo que permite hablar en esos términos de ciertos temas, la ventana que da a un garage, un pasillo de madera largo que se deshace en el medio de las sombras (¿termina? ¿A qué plano de la existencia conduce?), la puerta del garage que se abre atrás del vidrio mientras el hombre monologa. No se trata, entonces, de la metáfora más obvia, la del lobby como espacio intermedio que conecta el adentro con el afuera y que refiere a los misterios sobre la conciencia con los que insiste el hombre; o, en todo caso, no se trata solo de eso, sino de cómo los lobbys elegidos permiten realizar ciertos encuadres aberrantes, juegos (algo pueriles, hay que decirlo) con espejos, o planos que incluyen, entre entrada, pasillos y salas, diferentes capas de espacio que enrarecen la percepción. 

Entonces uno comprende por dónde circula todo en la película de Emigholz, el director que hace un cine en el que todo movimiento pero nunca mueve la cámara. Hay un cine nuevo que inventa formas: planos, acrobacias visuales, maneras de narrar. Pero hay otro, bastante más raro, que en algún momento del pasado recibió el mote de vanguardista: es el cine que reinventa ya no sus propias materiales sino la forma de comunicarse con su público, o sea, que trabaja no tanto sobre la pantalla sino en lo que sucede por fuera, directamente sobre el espectador (esto fue, a fin de cuentas, la vanguardia: no tanto la renovación de un repertorio estético como la transformación de la relación que el arte mantenía con su audiencia). Si The Lobby no se parece a nada que hayamos visto ni vayamos a ver es porque es porque somos la sustancia que modela y tironea y trastorna la película, porque es sobre nosotros que opera Emigholz, porque después de verla ya no soy el mismo. (Diego Maté, cinemarama.wordpress.com)

Preise und Festivals

- New York Film Festival 2020
- Viennale 2020
- Buenos Aires International Film Festival (BAFICI) 2021
- Jeonju International Film Festival 2021

Weitere Texte

Prolog zum Film
von Heinz Emigholz

Es gibt diese Lobbies in eleganten Apartmenthäusern in ehemals reichen Städten, wie Buenos Aires eine ist. Sie beherbergen Spiegel, Sitzgelegenheiten, Lampen und Wände aus edlen Materialien, Holz, Marmor, Glas und Metall, manchmal auch Pflanzen und Vasen. Sie repräsentieren Reichtum, Ordnung und Sicherheit und sind doch nur Durchgangszonen zu den eigentlichen Wohnräumen der Menschen oder zur Straße. Manchmal sind sie aber auch Warteräume. Jemand sitzt dort und wartet, auf besseres Wetter, auf einen Freund oder einen sich verspätenden Verwandten. Oder jemand sitzt dort auch nur von morgens bis abends.

Katalog-Text vom New York Film Festival 2020

“There is no Here here.” A character simply named Old White Male (John Erdman) holds court in the lobbies of various apartment buildings in Buenos Aires and expounds with measured disgust on death, consciousness, and the state of contemporary human relations. The man’s mostly unsolicited remarks form an unsparing, stitched-together modern-day monologue that alternates between absurd and chilling, reasonable and grotesque. Filmed in Buenos Aires in October 2019, Heinz Emigholz’s spare continuation and sardonic distillation of certain themes explored in THE LAST CITY is morbid, confrontational, and hilarious.

Neil Young über THE LOBBY
While officially regarded by prolific maestro Heinz Emigholz as a “sequel” to THE LAST CITY – completing a loose trilogy begun with STREETSCAPES [DIALOGUE] – this one-man tour-de-force starring veteran actor John Erdman functions splendidly on its own. Erdman, whose previous work down the decades includes collaborations on seminal dance and performance-art pieces by Yvonne Rainer and Robert Wilson, here incarnates a hyper-articulate character simply credited as “Old White Male.” Our protagonist is presented in comfortable Buenos Aires apartment-building lobbies, holding forth in erudite, sardonic fashion on mortality – and through this dark prism examining the state of humanity. Ranging freely across matters philosophical, theological and psychological, Emigholz stakes out word-centric territory somewhere between Camus’ “The Fall” and Malle’s MY DINNER WITH ANDRE. THE LOBBY is a virtuoso cine-monologue of an indelibly witty and stimulating stripe, self-referential and self-deconstructing. Once again teaming up productively with Jonathan Perel, Emigholz crafts an elegant frame for a sardonic, occasionally poetic exploration of fundamental ideas.

Video Extra

On The Lobby, Buenos Aires, and Architecture | NYFF58
Director Heinz Emigholz discusses The Lobby with NYFF Director of Programming Dennis Lim.

NYFF58 Talk: Christian Petzold & Heinz Emigholz
about their formative experiences of cinema, how the themes of architecture, history, and capitalism figure in their work, and what they love and hate in film culture right now. Moderated by NYFF Director of Programming Dennis Lim.

Credits

Buch und Regie
Heinz Emigholz
Mit
John Erdman
Kamera
Heinz Emigholz, Jonathan Perel
Schnitt
Till Beckmann, Heinz Emigholz
Mitarbeit
Ivan Murgic
Originalton 
Esteban Bellotto
Tongestaltung und Mischung 
Christian Obermaier, Jochen Jezussek
Postproduktion
Till Beckmann
Produziert von
Jonathan Perel, PYM Films

Kinoverleih-Infos

Verleih nur an internationale Festivals (kein Kinoverleih)

Verleihkopien
DCP (25 fps, 5.1)
Bildformat
1.178:1 (16:9)